De: William Ospina
Vivir
en un mundo que da muestras de que su evolución es rápida dejando ver el afán que
tienen por vivir los días a pasos agigantados casi como querer quitarle horas a
estos para avanzar más rápido, dejando de lado todas las costumbres e historia
que nos precede condenándonos a vivir sin un pasado que nos construyo y del que
hoy pretendemos desligarnos enajenándonos de eso de lo que fuimos y seguiremos
siendo parte, resulta increíble e inaceptable.
Hemos
permitido y ayudado a que nuestras culturas sean reemplazadas por modas, a que
el avance se refiera a la tecnología y a que cada individuo sea una parte
aislada del mundo y de la gente que en el habita. A mi parecer es toda esta división la que facilita que hoy no nos
interesemos por conocer, saber y sentir los lugares que habitamos ni por querer
y valorar las gentes que nos rodean, permitiendo que nuestra existencia este
trazada por líneas que son compuestas por la superficialidad. Es esta misma división
la que facilita que solo se busque lo que conviene a cada individuo y a no pensar
en una colectividad, es esa falta de apropiación por lo nuestro o más bien el
no saber ser humanos lo que da paso a que hoy pretendamos vivir
compartimentados, separados, sin tener en cuenta que es el mismo aire el que
respiramos.
El
amar y conocer nuestro pasado, nuestra gente, nuestro territorio y el amor al conocimiento,
a lo compartido podrían ser a mi juicio factores que darían más argumentos que demuestren que generar una cohesión social es una verdadera muestra de evolución.
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